sábado, 7 de agosto de 2021

MILES DE GRIEGOS HUYEN DEL FUEGO

El fuego se cobra ya dos víctimas mortales en el país heleno, mientras aumenta el viento y las complicaciones

Cuando Giorgos regresó el viernes a su casa en la aldea de Drosopigi (Grecia), solo quedaban unas paredes carbonizadas y las bicicletas de sus hijos, inexplicablemente ilesas en un almacén. «No queda nada», resumía el afectado a AP. Los incendios en Grecia, que comenzaron en unos bosques convertidos en polvorines por el calor extremo, se extienden ahora por pequeñas localidades y amenazan ciudades. Son miles de personas las que han tenido que huir de las llamas, incluyendo poblaciones al norte de Atenas.

Los incendios más importantes siguen siendo el cercano a la capital, varios en el Peloponeso y el de la isla de Evia, pero hay focos en muchas otras partes del país, hasta en la isla de Creta. El viceministro de Protección Civil, Nikos Jardaliás, cifró ayer en 57 los incendios activos en todo el país, mostrando su preocupación por los vientos que soplarán aún más fuerte en las próximas horas. Protección Civil sigue mandando mensajes a los residentes para su evacuación y ha solicitado a la población que se eviten los desplazamientos innecesarios y se permanezca en casa, utilizando mascarilla (si posible las de mayor protección) para salir fuera, debido a las finas partículas inhalables de la atmósfera.

Además, existe inquietud por los sitios arqueológicos y patrimonio de la humanidad: además de la antigua Olimpia y la finca de Tatoi, ahora las llamas se acercan al Templo de Poseidon en Sunion. 

Apagones

El incendio en zonas cercanas a la capital que comenzó el martes sigue creciendo. Las autoridades han evacuado aún más pueblos de la zona, incluyendo el de Ayios Stéfanos. Allí se encuentran las instalaciones del Operador Independiente de Transmisión de Energía (Admie, según sus siglas griegas) que, de incendiarse, podría causar apagones generalizados en toda Ática. Como medida de precaución, ayer se efectuaron cortes de electricidad. Los solicitantes de asilo y refugiados del campamento de Malakassa, 2.000 personas en su mayoría afganas, fueron trasladadas sin problema a otro campamento, Ritsona.

 Pero muchos residentes de la zona prefieren no alejarse y dormir en sus vehículos con lo justo. María, con casa en Ajarnes, cuenta en un parking del norte de Atenas: «Prefiero estar cerca y volver lo antes posible, cuando nos dejen. Tengo una mochila con mi DNI, pasaporte, el ordenador, una muda y un poco de dinero. Y mi almohada. En una cafetería me dejan cargar el móvil y usar su wifi y estoy preparada para volver rápidamente». Algo que otros vecinos hacen también: acampar en sus coches esperando regresar para ver si salvan sus casas y pertenencias.

 Este incendio ha registrado dos muertes ‘colaterales’: un voluntario de 40 años que acudió para ayudar a los bomberos en la zona de Ypokratios. Resbaló con su moto y se dio un fuerte golpe en la cabeza contra un poste eléctrico. El otro muerto es un empresario y político, Constantinos Mijalos, de 61 años, presidente de la Cámara de Comercio de Atenas. Le encontró su esposa en su fábrica de productos de plástico en Krioneri, muy cerca de las llamas y parece que sufrió un ataque al corazón. 

 Pero en Evia también siguen las llamas. Allí la guardia costera organizó una importante operación para evacuar a cientos de personas por mar, utilizando patrulleras, botes de pesca y otras embarcaciones privadas. «Estamos hablando del apocalipsis, no sé cómo describirlo», dijo Sotiris Danikas, jefe de la guardia costera en la ciudad de Aidipsos a la emisora estatal ERT.

Responsabilidades

El primer ministro, Kiriakos Mitsotakis, dejó claro que se estudiarán las responsabilidades del Gobierno y de todos por estos incendios. Además de las altas temperaturas y del viento, muchos se preguntan qué trabajo hacen durante todo el año los servicios forestales del país y quién controla cómo gastan su presupuesto, ya que dependen en parte de las autoridades locales.


 

 

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