El
calor, el viento y la escasa humedad propagan con gran velocidad las
llamas y obligan a desalojar a 18.000 vecinos de 16 municipios así como a
confinar en sus casas los habitantes de Betxí y la Vall
De nuevo, la fatal combinación de elevadas temperaturas, vientos con
rachas de hasta 60 km/h y una escasa humedad causa estragos en
municipios y espacios naturales de Castellón. En esta ocasión, el
epicentro de las llamas ha sido la Vall d’Uixó, donde un incendio declarado durante la mañana de ayer generó una crisis que mantiene en vilo a 50.000 personas al
obligar a desalojar por el momento a 18.000 vecinos de 16 municipios y a
confinar en sus casas a los habitantes de la Vall d’Uixó y Betxí.
El fuego se originó
en las inmediaciones del barrio del Carbonaire, una zona urbana situada
junto a la montaña. La cercanía de las llamas a algunas viviendas causó
preocupación entre los vecinos en los primeros minutos, aunque la
rápida actuación de los servicios de emergencia permitió controlarlo. El
incendio podía avanzar ladera arriba en dirección a Monte Zamora, una
zona residencial, pero la pronta llegada de los bomberos impidió que se
propagara. Se quedó muy cerca del nuevo colegio Rosario Pérez.
Al poco tiempo, la evolución se volvió incontrolable y se tuvo que hacer
uso de los mecanismos de alerta para la población. Sobre las 14.10
horas, los vecinos de la localidad colindante de la Vilavella recibieron
en sus dispositivos móvuiles un viso ES-Alert, con la indicación de que
sus habitantes quedaban confinados por el incendio. Más tarde, del
confinamiento pasaron a la evacuación. También quedaron confinados los
32.000 habitantes de la Vall d’Uixó y los más de 5.500 de Betxí.
Goteo de evacuaciones
A
lo largo de toda la tarde se sucedió
el goteo de municipios evacuados ante la voracidad del incendio, debido a
la gran cantidad de masa forestal circundante a los núcleos de
población. Artana, Eslida, Alfondeguilla, Aín, Alcudia de Veo, Tales,
Suera, Torralba del Pinar, Ayódar, Fuentes de Ayódar, Villamalur, Chóvar
o la pedanía de Artesa (en Onda) fueron desalojados de manera
preventiva, junto a zonas de montaña en las que hay viviendas. A primera
hora de la noche, se decidió desalojar tres barrios de la Vall ante el
cambio de la dirección del viento. El ‘president’ de la Generalitat,
Juanfran Pérez Llorca, declaró tras la reunión del final de la tarde del
Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi), el órgano de mando
de la emergencia, que el número de evacuados supera las 15.000
personas, a las que se suma la afectación para todos los confinados en
sus municipios y los barrios de la Vall también evacuados, lo que eleva
la cifra a más de 18.000 habitantes.
Rápidamente se tomaron medidas para acoger a quienes tuvieron que
abandonar temporalmente sus casas. Se habilitaron el polideportivo y el
espacio multifuncional de Nules, localidad que tuvo que suspender el
acto de presentación de la reina y cargos festivos. También se
dispusieron los recintos deportivos de Moncofa y Onda, y se preparaba
otro de Segorbe. Efectivos de la Cruz Roja estuvieron presentes en este
operativo. Entre ellos había algunas personas alojadas en el balneario
de la Vilavella. De todos los evacuados en la comarca, los que fueron
sorprendidos en sus segundas residencias pudieron volver a sus
domicilios habituales. Los habitantes de la Vall con vivienda en playas
como la de Moncofa optaron por esta alternativa.
Además, las personas dependientes de algunos de los términos municipales
más afectados fueron trasladados hasta la residencia de Borriana. En
cuanto a la red viaria, se cortó la CV-223, que conecta la CV-10 con las
localidades afectadas, ante el avance del siniestro. De hecho, algunos
conductores que se desplazaban por haber sido confinados y que cogieron
esta vía tuvieron que tomar ruta alternativas. En algunos puntos hubo
atascos.
Catorce medios aéreos
En
lo referente a la actuación de los efectivos desplazados al incendio,
no hubo posibilidad de controlar el avance de la tierra quemada. El jefe
del Consell expuso a primera hora de la noche que estaba «fuera de
capacidad de extinción», y el primer balance es de «21 kilómetros de
perímetro, y es difícil determinar la cantidad de hectáreas quemadas».
Hasta el lugar de la catástrofe se unieron más de 300 efectivos y 14
medios aéreos. Además del Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón,
se contó con la colaboración del organismo análogo de la Diputación de
Alicante. Cabe destacar la llegada de 65 efectivos de la Unidad Militar
de Emergencias (UME).
Además de Pérez Llorca, en el Puesto de Mando Avanzado (PMA) estuvieron
la ministra de Ciencia, Diana Morant; la presidenta de la Diputación,
Marta Barrachina; el conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama o
el diputado provincial de Bomberos, David Vicente, para seguir de
primera mano la evolución del incendio.
Tanto el Consorcio de Bomberos como la alcaldesa de la Vall, Tania
Baños, hicieron un llamamiento especial para que nadie trate de
acercarse a la zona del incendio, tanto por el elevado riesgo como por
la necesidad de dejar despejadas las vías de comunicación para los
profesionales destinados al control del fuego.
Pérez Llorca subrayó que la prioridad absoluta del dispositivo es
proteger a la población y garantizar la seguridad de los vecinos de las
zonas más próximas al fuego. En este sentido, ha pedido a la ciudadanía
que siga en todo momento las instrucciones de la Guardia Civil,
Protección Civil y los servicios de emergencia, especialmente en los
municipios donde se han activado órdenes de evacuación.
El viento, en contra
El
‘president’ destacó la complejidad del incendio por las condiciones
meteorológicas adversas, con viento, altas temperaturas y baja humedad,
factores que están dificultando las labores de extinción y favoreciendo
la propagación de las llamas. A pesar de la cantidad de municipios
afectados, desde la Conselleria de Sanitat informaron de que tuvieron
que atender a seis personas. La mitad de ellas, por inhalación de humo,
que fueron ingresadas en el hospital La Plana.
El
primer aviso de fuego en la Vall se recibió sobre las 9.30 horas de la
mañana. Un incidente que pudo darse por extinguido sobre las 11 horas.
Pocos minutos después, se activó un nuevo foco en la misma zona, lo que
requirió de una dotación de bomberos del Consorcio Provincial y de
medios aéreos. A ello se sumó un tercer foco. Fuentes del consistorio de
la Vall d’Uixó dieron a conocer las sospechas de que el incendio haya
sido intencionado, según recogió EFE. «Cada vez que se apagaba un fuego
se encendía otro», destacaron.
En los primeros
compases también se produjo una incidencia en la Vall. Una vaca fue
vista por la calle Guzmán y sus alrededores, por lo que el ayuntamiento
avisó a la ciudadanía de que tomara precauciones. Debajo del castillo de
la Vall, una de las primeras zonas afectadas, hay una ganadería.
Además,
se habilitaron espacios de acogida para animales en varias localidades
vecinas, para albergar de forma provisional a mascotas y ganado mientras
dure la emergencia.
Todavía es imposible conocer el alcance total de este incendio, tanto en
el medio natural como en las propiedades situadas en las inmediaciones.
En el caso de la Vilavella, se tiene conocimiento de unos primeros
daños de consideración. Instalaciones públicas como el polideportivo y
la piscina municipal se han visto afectadas por el fuego. También se ha
tenido constancia de las primeras casas quemadas por el incendio. El
rastro de esta nueva catástrofe medioambiental fue detectado por los
satélites dedicados ala observación meteorológica. La estela del humo se
movió por el Mediterráneo hasta un radio de 300 km. Además, el humo se
pudo divisar desde decenas de kilómetros a la redonda.