- Los más graves son los de la zona del Nansa, Cabuérniga y valle de Iguña
- El Estado envío este sábado 3 hidroaviones que volverán hoy al trabajo, junto con el helicóptero del Gobierno regional
Tras la intensa jornada de este sábado, hoy domingo se reanudan las
labores de extinción de los dieciocho incendios que aún continúan
activos en Cantabria. Además de los medios humanos, los servicios de
extinción contaron este sábado con tres hidroaviones que el Gobierno
cántabro reclamó al Estado, junto con el helicóptero regional. Hoy,
domingo, de nuevo volverán al trabajo tras haber pasado las cuatro
aeronaves la noche en el Aeropuerto Seve Ballesteros en Parayas.
Los incendios más grandes se encuentran en la zona del Nansa,
Cabuérniga y valle de Iguña (en Helguera y en Silió). Además, queda algo
de fuego en Toranzo y en el Alto Asón, donde aún queda un foco
importante en Rasines. Durante la noche, también se han incorporado a
las labores de extinción, bomberos del 112 de los diferentes parques
para ayudar en Puente Nansa, Comillas, Vega de Pas y Santiurde de
Toranzo.
En primera persona
«Desde el aire vemos cómo Cantabria se va llenando de humo. Hay focos
por todas partes», explicaba este sábado sin muchos adornos uno de los
rescatadores del helicóptero del 112. Javier Gómez y sus compañeros
pasaron la mañana descargando agua sobre el incendio de Bárcena Mayor
(Los Tojos), «seguramente el más importante de los últimos días», antes
de volver a su base en el aeropuerto Seve Ballesteros para repostar y
comer algo. «Enseguida salimos otra vez para Bárcena. A ver si por fin
conseguimos controlarlo».
A ras de suelo, las cuadrillas forestales, exhaustas tras una semana
de lucha contra el fuego, contenían el avance de las llamas mientras el
agua que no termina de caer del cielo llovía desde las tripas de los
hidroaviones del Magrama (Ministerio de Agricultura, Alimentación y
Medio Ambiente). Porque este sábado el Gobierno cántabro asumió que su
helicóptero no era suficiente apoyo aéreo y pidió ayuda al Estado, que
tuvo que mandar tres hidroaviones (los FOCA 15, 23 y 28) para combatir
los incendios forestales en distintos puntos de la geografía cántabra.
Los tres anfibios pasarán la noche en el aeropuerto para estar
disponibles hoy desde primera hora.
A última hora de la tarde permanecían activos en Cantabria 15 de los
18 incendios declarados durante la jornada. A pesar del elevado número
de focos, la situación no era «especialmente preocupante», explicó el
Gobierno de Cantabria. La mayoría de los fuegos estaban en zonas altas y
de difícil acceso, de escaso valor ambiental y alejadas de núcleos de
población -de ahí la necesidad de medios aéreos-.
Los incendios más significativos fueron los del valle de Toranzo
-especialmente los de Acereda y Vejoris- y el de Bárcena Mayor. También
hubo focos importantes en Hijas y Corrobárceno (Puente Viesgo) y en
Helguera (Molledo). El resto de municipios afectados fueron Tudanca,
Luena, Soba, Castañeda, Santillana del Mar, Meruelo, Lamasón y Rionansa.
Los bomberos del 112 participaron en las labores de extinción en Puente
Viesgo, Molledo y Bárcena Mayor.
Lucha aérea
El helicóptero del Gobierno de Cantabria centró este sábado todos sus
esfuerzos en el incendio de Bárcena Mayor, donde dio apoyo a dos
cuadrillas de la Dirección General del Medio Natural. A las diez de la
mañana se sumó uno de los hidroaviones del Magrama. La aeronave del 112
utiliza un enorme cubo (llamado Bambi Bucket) con capacidad para algo
más de 900 litros de agua. Un hidroavión es capaz de tirar de golpe
5.000 litros y, además, dispersa más el agua, así que son la mejor
herramienta aérea contra incendios. Pero el helicóptero lleva días dando
cobertura a cuadrillas, guardas forestales y bomberos, que trabajan a
pie.
Este sábado, por ejemplo, voló sin descanso para realizar 34
descargas sobre el fuego de Bárcena Mayor. En total más de 30.000 litros
que fue recogiendo de las balsas de agua repartidas por los montes de
la región -los hidroaviones solo pueden cargar en el pantano del Ebro y
en la bahía de Santander-.
Trabajar desde el aire es más cómodo que recorrer el monte
persiguiendo las llamas, pero el riesgo es probablemente mayor. Esta
semana, sin ir más lejos, ha muerto en Asturias un piloto de helicóptero
al estrellarse mientras trabajaba en la extinción de un incendio. «El
humo es un problema, porque si nos alcanza perdemos la visibilidad y nos
podemos estrellar», explica el rescatador Javier Gómez, aunque la
«enorme experiencia» de los pilotos del 112 en tareas de extinción les
da «mucha tranquilidad». El rescatador también advertía de que el
helicóptero no es más que un apoyo para los hombres que están en tierra,
que llevan el peso del trabajo.
«En esta época no había vivido nada así», reconocía Javier Gómez
antes de subir de nuevo al helicóptero. «Si no llueve, esto no para, y
mañana habrá más incendios». Hoy se espera que la alerta siga siendo
extrema en casi toda la comunidad autónoma. La Agencia Estatal de
Meteorología prevé por fin para mañana precipitaciones débiles y
temperaturas máximas en descenso, pero también avanza que habrá rachas
muy fuertes de viento Sur.
El colectivo de guardas forestales conoce a la perfección el problema
de los incendios y, no en vano, son ellos, los técnicos auxiliares del
Medio Natural, quienes dirigen las labores de extinción cuando el fuego
afecta a su comarca. El presidente de la asociación que agrupa al
centenar de agentes forestales de Cantabria, José Antonio García,
denunció este sábado que el problema es de sobra conocido y tiene una
solución que no se aplica «por razones políticas».
«Se acabaría con los incendios si se hicieran los cambios adecuados
en la gestión de las ayudas de la PAC (Política Agrícola Común)»,
aseguró. Europa subvenciona cada hectárea de pasto y el dinero se lo
reparten los ganaderos según el número de cabezas que tengan, pero un
terreno con matorral, piedras o arbolado no recibe un euro de la PAC.
«Así que algunos ganaderos prenden fuego al monte para conseguir pastos,
pero sobre todo subvenciones».
Hoy en día, explicó García, cuando se quema un terreno solo se
deniega la ayuda de la PAC durante un año. «Si hay un monte cubierto de
matorrales no se reciben ayudas de la PAC, pero si los ganaderos lo
queman, el primer año no cobrarán nada, pero después recibirán las
subvenciones». Lo que se quema, además, es siempre de titularidad
pública (de uso comunal) porque son los terrenos con más hectáreas y
porque, si un ganadero quema sin autorización un terreno de su
propiedad, se convierte en sospechoso inmediatamente. El terreno
público, como beneficia a todos, lo puede haber quemado cualquiera.
«Todos los guardas forestales tenemos claro que el incendio, en un
altísimo porcentaje de los casos, lo produce el ganadero para ganar
dinero. Tienen un fin económico, y quitando ese beneficio económico se
acabaría con gran parte de los incendios».