Los equipos de rescate se lanzan a una búsqueda contrarreloj de la pareja suiza desaparecidaen Fuente Dé
Los equipos de rescate que participan en la búsqueda de los dos
senderistas suizos desaparecidos el pasado miércoles en la estación
superior de
Fuente Dé
comenzaron ayer una carrera contrarreloj por tierra y aire para
intentar encontrar con vida a la pareja, que lleva cinco largos días sin
dar ni una sola pista de su existencia. "
El tiempo corre en nuestra contra", reconocía uno de los rescatadores recién incorporado al operativo. "Pero queremos creer, tenemos que creer, que
aún podemos encontrarlos vivos".
Con ese impulso, su propia fe, se lanzaron ayer a la montaña
los integrantes del operativo de rastreo montado y coordinado por la
Dirección General de Protección Civil, una veintena de hombres y mujeres
con sobrada experiencia pero absolutamente descolocados por una
desaparición muy
rara.
"No tenemos ni idea de lo que les ha podido suceder",
admitía en el puesto de mando el jefe de servicio, Elías Bayarri, que no
descarta ninguna hipótesis. "Sólo le puedo decir que los dos eran
senderistas con cierta experiencia".
Es una de las conclusiones a las que la Guardia Civil ha llegado durante
la ronda de investigaciones que abrió dos días después de que la pareja
fuera vista por última vez
"hemos perdido 48 horas preciosas",
reconocen los rastreadores– y que ha servido para conocer los
movimientos previos que los senderistas realizaron antes de desaparecer
montaña adentro.
Según ha averiguado este periódico, Peter Max Kamber, de 61 años, y
Natalie Antonia Kamber, de 46 –ambos pareja y de origen suizo– llegaron
el lunes a mediodía a Potes en un autobús procedente de Santander que
les dejó a las puertas de los
Apartamentos Villa de Potes, donde habían reservado estancia hasta el viernes.
Allí les recibió María Alonso, encargada del
establecimiento, a la que el martes por la noche preguntaron la forma de
llegar hasta Fuente Dé. "Les dije que podían coger un taxi", recuerda
la mujer, a quien sus clientes le parecieron
"gente normal". Él "hablaba castellano muy bien". Ella "no lo sé" porque apenas pronunció palabra.
Que no les viera ni el miércoles ni el jueves no le llamó la
atención "porque en este tipo de alojamientos (apartamentos) puedes
estar días sin encontrarte con tus clientes". Que no les viera el
viernes, ya sí. "Tenían el
‘check out’ a las doce, pero no aparecieron", dice la mujer, a la que la pareja había pagado la estancia por adelantado.
"Les llamé por teléfono a la habitación y, como no me contestaron, subí
porque ya era casi la una". Y como Peter y Natalie no estaban, pero sus
pertenencias sí, intactas, "decidí avisar a la
Guardia Civil", que inmediatamente se movilizó en busca de los dos suizos.
En taxi a Fuente Dé
Tras entrevistarse con ella, y conocer que la pareja se
había interesado por subir en taxi a Fuente Dé, los agentes se acercaron
a la parada, donde uno de los taxistas que presta servicio en la
capital lebaniega les confirmó que, efectivamente, dos días antes, el
miércoles, él mismo llevó a los dos senderistas hasta Fuente Dé.
"Se subieron a eso de las nueve o las nueve y media de la
mañana", recuerda Pedro Luis Gutiérrez, al que también le llamó la
atención "lo bien que él hablaba castellano". Dice el
taxista que Peter y Natalie "llevaban puesta la
ropa normal que uno se pone para hacer una excursión de unas horas, de entretiempo, y
dos mochilas que abultaban poco. Para llevar un botellín de agua, una prenda de abrigo... ya sabe".
Pedro Luis, al que le dio la impresión de que
"conocían la montaña",
dejó a los dos senderistas a la misma puerta de entrada del teleférico,
"pero si quiere que le diga la verdad no me fijé si llegaron a cogerlo o
no. Solo les di mi tarjeta por si me necesitaban y me fui".
En teleférico a la cumbre
Sí. Llegaron a cogerlo. Más concretamente a las diez y diez
de la mañana, tal y como ha quedado registrado en las cámaras de
vigilancia que están colocadas de la parte baja de la estación.
En la grabación se ve a la pareja saliendo del taxi,
recogiendo sus respectivas mochilas y enfilando la puerta de entrada a
las taquillas, donde compraron sendos billetes a la cumbre.
De ida, porque pagaron 22 euros –el precio por persona y
viaje es de 11 euros– entregando al empleado un billete de 50 y una
moneda de 2 para, de este modo, obtener un cambio justo de 30.
Las
cámaras de vigilancia que
están instaladas en la parte superior de la estación también
registraron la llegada a la cumbre de los suizos, a los que los
servicios de emergencias buscan desesperadamente desde el viernes por la
tarde.
Por tierra, escrutando todas las rutas posibles que Peter y
Natalie pudieron tomar para volver caminando, pues esa debió ser su
intención al no haber comprado en la estación un billete de ida y
vuelta. "También hemos mirado refugios, pero, de momento,
sin ningún resultado", dijo ayer el jefe de servicio de Protección Civil.
Y por aire, sobrevolando los cortados del circo de Fuente Dé
y alrededores, también sin ningún éxito. "Hemos tenido un par de
indicios, pero han resultado ser
falsas alarmas",
afirmó Bayarri, que explicó que, durante una de las pasadas, uno de los
helicópteros localizó una mochila abandonada allí por otro senderista
y, en otra, la otra aeronave descubrió una manada de buitres devorando
algo que, por suerte, eran los restos de un rebeco.
Infructuosa, y algo tardía, la búsqueda, que no pudo emprenderse el fin
de semana por el mal tiempo, se reanudará hoy martes con la fe más
desgastada que ayer porque, efectivamente, "el tiempo corre en nuestra
contra".