Entre las pertenencias había un nota en la que explicaba que había tenido un accidente y no podía moverse
El martes se inició una batida en búsqueda de Hugo Ferrara en el Parque Nacional de la Chapada Diamantina
Un guía ha encontrado en el Parque Nacional de la Chapada Diamantina, en el estado brasileño de Bahía, la mochila de
Hugo Ferrara Tormo, barcelonés desaparecido hace un año y medio en Brasil.
Entre sus pertenencias había unas notas manuscritas del 25 de diciembre del 2015 en las que explicaba que seis días atrás
había tenido un accidente: mientras exploraba solo el parque había caído de una cascada de siete metros y
no podía moverse
tras haberse roto la rodilla.
La familia, que identificó a finales de
la semana pasada la letra de este joven (que tenía 27 años cuando
desapareció), prepara ya el viaje para Brasil. La semana pasada guías
voluntarios hicieron una batida de dos días por el río de la Fumaça y,
desde este martes, un grupo de bomberos están realizando otra por la
zona en la que se encontró la mochila. En ambos casos acompañados por
el guía que hizo el hallazgo.
Pese a que la bolsa con el pasaporte y los objetos personales se
localizó el 14 de abril, la familia no pudo tener acceso a los
manuscritos de Hugo hasta la semana pasada.
"No sé por qué hemos tenido
que
esperar tanto para confirmar que era la letra de mi hermano", lamenta su hermana
Paola. "En
los escritos explica que estaba bajando en un río con cascadas que se
iban complicando y al final tuvo un accidente -relata-.
El último
escrito era del 25 diciembre del 2015. En Navidad relataba cómo se
rompió la rodilla y que intentó moverse pero para hacer 40 metros tardó
una hora y vio que no podía seguir y decidió intentar
buscar algún refugio en el camino. Que
escuchaba helicópteros, porque era época de incendios, pero que aunque gritaba no le oían".
La familia de Hugo, que tiene previsto marcharse el próximo 23 de mayo, hace un llamamiento a la
máxima cooperación
entre las autoridades brasileñas y españolas para que se aborde ahora
decididamente la búsqueda.
"La justificación que nos daban antes para
parar las búsquedas era que no había suficentes indicios para saber que
seguía en el parque. Ahora
tenemos un indicio clarísimo,
en una zona muy acotada y ya no estamos buscando supuestamente a una
persona viva, se pongan las pilas de verdad". En este sentido reclama
que el cónsul español en Brasil se implique activamente en este caso.
"Decía que se sentía muy identificado con Hugo. Que mueva todos los
hilos posibles. Si hace falta, que nos acompañe a la Chapada Diamantina
que lo haga".
Hugo se despidió de sus amigos el 18 de diciembre del 2015 en una
estación de autobuses de Brasilia.
El joven mochilero había llegado a
Sao Paulo una semana antes con la ilusión de realizar un
viaje por los principales espacios naturales de Brasil antes
de dirigirse a Chile.
Después de pasar unos días en la Chapada dos
Veadeiros, en el estado de Goiás, junto a una amiga brasileña, emprendió
su viaje al Parque Nacional de la Chapada Diamantina, en el estado de
Bahía.
Sería allí donde debería reunirse entre los días 20 y 23 de
diciembre con un amigo finlandés para proseguir su viaje de mochileros
por Brasil. Sin embargo, el joven catalán
nunca llegó a su cita
en la localidad de Lençois, Bahía, donde incluso había reservado en un
albergue juvenil entre los días 20 y 22 de diciembre. Hugo, con mucha
experiencia en viajes y senderismo, pretendía viajar desde Seabra hasta
el Vale do Capao y, desde allí, emprender la larga caminata de 20
kilómetros hasta la localidad de Lençois a través del Parque Nacional de
la Chapada Diamantina.
Aunque se está realizando la segunda batida en una semana para encontrar
su cuerpo, la búsqueda en todos este tiempo se ha visto dificultada
también por las
reticencias entre diferentes guías a
colaborar entre ellos. En todo este tiempo, la familia de Hugo no ha
parado de buscarle, se ha gastado hasta ahora ya más de 30.000 euros
(muchos de los cuáles podrían haberse ahorrado si hubieran estado bien
asesorados por las autoridades) y han llamado a todas las puertas
posibles.
El pasado 20 de diciembre, cuando se cumplió un año de la
desaparición, realizaron un minuto de silencio delante del Parlament de
Catalunya, al que se unió
Carme Forcadell, presidenta
de la Cámara catalana, y varios diputados. Tras muchos meses sin apenas
novedades, esperan poder poner fin a más de 500 días de incertidumbre.

La complicación añadida de las desapariciones en el extranjero
Durante
mucho tiempo, los que tenían a un ser querido desaparecido en España
habían sido también víctimas de la falta de sensibilidad de la mayoría
de administraciones y también de la falta de coordinación entre los
distintos cuerpos policiales del Estado. Afortunadamente, en los últimos
años, gracias a la presión de las asociaciones de familiares, se han
conseguido algunas mejoras en este sentido, como por ejemplo una base de
datos compartida entre todos los cuerpos policiales y un protocolo
común de actuación.
Pero, desgraciadamente, a las complicaciones
que ya tiene cualquier búsqueda se le añaden muchas más cuando se
tratan de desapariciones en el extranjero. Así lo expuso Paola Ferrara
en la comisión de Interior del Parlament de Catalunya. Miembro de la
junta de Inter-SOS y hermana del desaparecido, explicó a los diputados
las dificultades con las que habían topado.
"La falta de eficacia
de la Interpol se traduce en una falta de coordinación y, sobre todo,
de comunicación entre los cuerpos de seguridad y las instituciones de
los distintos Estados porque no se comunican o, al menos, no lo parece",
denuncia Paola. En todo este trance por el que han tenido que pasar, lo
peor para ellos ha sido la desinformación, como ha ocurrido en el caso
de los manuscritos que se encontraron en la mochila y que han tardado
dos semanas en poder verificar. "Si tu familiar desaparece en Terrassa,
al menos puedes ir allí para preguntar para no estar tan desesperada",
afirma.